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Biber

Sábado, 20 de Diciembre de 2008

Salzburgo es hoy una especie de gran templo (o parque temático) abierto al público, entre lo distinguido, lo exclusivista y lo kitsch, para rendir culto a Mozart, el genial músico nacido en la ciudad en 1756 y que huyó de ella 25 años después despreciando y maldiciendo a Salzburgo y a los salzburgueses. Paradojas de la vida contemporánea. Cuando Leopold Mozart, padre de Wolfgang, se estableció en la villa en 1743, Salzburgo no dejaba de ser un pequeño enclave enriquecido por el comercio de la sal en el que todas las contradicciones y las desigualdades de la sociedad barroca se apreciaban al primer vistazo. Por ejemplo, en su imponente catedral, en la que cabía de sobra toda la población salzburguesa. Consagrada en 1628, los príncipes-arzobispos la habían utilizado siempre como símbolo de su poder, llenándola de una música suntuosa y desmesurada para la que contaron con grandes maestros, entre ellos Heinrich Ignaz Franz Biber, que había nacido en Bohemia en 1644 y que después de estudiar en Praga y de ejercer de maestro de capilla para Karl Liechtenstein-Castelcorno, obispo de Olmütz en la ciudad de Kremsier, llegó hasta Salzburgo cuando se suponía que estaba gestionando la compra de unos violines. En Salzburgo, Biber, pasó el resto de sus días, accediendo a la maestría de capilla en 1684 y a la nobleza en 1690, cuando el Emperador Leopoldo I lo nombró caballero con el título de Biber von Bibern.

En su destino definitivo, Biber compuso obras exuberantes para los grandes ceremoniales religiosos y públicos y una refinadísima música de cámara para el goce privado de sus superiores. Muchas de estas obras las enviaba también a Kremsier, como tratando de purgar el pecado de su fuga, por lo que gran parte de su legado se ha conservado allí. Extraordinario virtuoso del violín, fundamental eslabón en el desarrollo del estilo barroco, Biber fue sin embargo olvidado durante mucho tiempo, aunque en las últimas décadas, al amparo del movimiento de recuperación de la música antigua, su obra ha empezado a encontrar acomodo en conciertos y en discos.

Fidicinium sacro-profanum es el título de una colección de 12 sonatas publicadas en Núremberg en 1683. El título responde a una corriente habitual de la época, por la que se pretendía infundir un carácter a la vez religioso y profano a determinadas piezas instrumentales, con el fin de que pudieran usarse tanto en los palacios como en los templos, lo que revela a la perfección el título de otra colección de Biber (Sonatae tam aris quam aulis servientes). Las seis primeras sonatas están escritas a cinco partes (dos violines, dos violas y continuo) y el resto, que conceden especial relevancia al violín, a cuatro (un violín, dos violas y continuo). Desde la antigua grabación del Clemencic Consort para el sello Accord, sólo recordaba otra integral de esta bellísima colección, la del Purcell Quartet para Chandos, en cualquier caso, claramente inferior a esta que, al frente de sus Placeres del Parnaso, David Plantier ha registrado para el sello Zig Zag con toda la exuberancia, la fuerza expresiva y el potencial simbólico de una música hecha a la vez para el solaz de los hombres y la adoración de los dioses.

Pablo J. Vayón

BIBER: Fidicinium Sacro Profanum. Les plaisirs du Parnasse. David Plantier. ZIG ZAG TERRITOIRES ZZT080701 (Distribuye Harmonia Mundi).