¿Adiós a un gran ciclo? 10 años de Rising Stars
Martes, 13 de Octubre de 2009
Este año hemos celebrado el décimo aniversario del ciclo Rising Stars, y cuando digo que lo “hemos celebrado”, en plural, no me refiero únicamente al clan discobólico: es porque el ciclo de jazz nacido en la Obra Social de Caja San Fernando, asumido y continuado más tarde por Cajasol, se ha granjeado, a lo largo de su primera década de existencia, un público numeroso y fiel que llena los conciertos, y cuyo alto nivel de exigencia se ve satisfecho las más de las veces por una programación exquisita, al día, que recoge lo mejorcito del panorama jazzístico internacional con algunas estupendas aportaciones del país. Cuál no habrá sido nuestra sorpresa cuando, al inicio de este nuevo curso, no llegaban a los muros de siempre los magníficos carteles del ciclo –obra de Manolo Cuervo–, y cuando, poco después, conocíamos la decisión –o indecisión– de Cajasol, que por el momento ha dejado en suspenso el celebrado festival de jazz (ver artículo Diario de Sevilla).
Los medios especializados han comenzado a hacerse eco de la triste noticia: así, por ejemplo, www.tomajazz.com o el blog de Salvador Catalán. Al parecer, otros ciclos musicales organizados por la entidad se reanudarán a comienzos de 2010, pero no hay certeza aún sobre lo que le espera al público de Rising Stars, aficionados de Cádiz, Jerez y Sevilla (ciudades que componen el circuito del ciclo jazzístico), pero también llegados de otros rincones de nuestra geografía. Rising Stars asumió desde sus comienzos una programación de altísima calidad, necesariamente variada pero siempre rigurosa en su atenta selección del mejor jazz de hoy, comprometida con las nuevas voces sin renunciar a los músicos consagrados: tecleen ustedes The Bad Plus, Lou Donaldson, Chris Potter, Mark Turner, Tim Berne, Jacky Terrason, Eldar Djangirov, Brad Shepik, Kurt Rosenwinkel… y verán de qué estamos hablando. Si uno no puede desplazarse a Nueva York seis o siete veces al año para tomarle el pulso a la vanguardia jazzística, sabe al menos que Rising Stars traerá hasta Andalucía lo más granado del talento que se concentra en la gran metrópoli del jazz… Así ha venido sucediendo los últimos diez años, y es deseable, por no decir exigible, que Cajasol mantenga su compromiso.
Sevilla ha visto desaparecer en los últimos tiempos varios festivales de música, paradójicamente cuando éstos ya se habían consolidado como indiscutibles referentes internacionales, auténticas instituciones: así el Festival Internacional de Jazz o el llorado Encuentro Internacional de Música Cinematográfica y Escénica. Pocos recordarán hoy las razones –o excusas– esgrimidas entonces, a la sombra de tan grandes pérdidas. Deberíamos aprender de dichos errores. Una institución cultural que se precie no puede ni debe permitirse tropiezos como ése: su cometido es afianzar, a medio y largo plazo, su oferta, a pesar de los vaivenes económicos, a lo largo del tiempo, contribuir a formar un público y no abandonarlo a la primera de cambio. Sólo así saldrá robustecida, sólo así –si me apuran– asegurará a la larga su supervivencia en esta tierra tan festiva como ingrata.
[Si desea participar en la recogida de firmas contra la desaparición del ciclo Rising Stars, tan sólo tiene que enviar su nombre, apellidos y DNI a la siguiente dirección: salvemosrisingstars@gmail.com. La lista será enviada a la institución junto al ruego de que se reanude el ciclo. Gracias]
Discóbolo






